Se iniciaron oficialmente los IV Juegos Suramericanos de la Juventud Panamá 2026, en una ceremonia de apertura que combinó tradición, cultura y emoción en el estadio Rommel Fernández.
A partir de allí, el espectáculo tomó ritmo con la presentación de Anton, la mascota oficial de los Juegos, seguido de un colorido despliegue artístico con bailarines, banderolas y el tema oficial “A otro nivel”, que encendió el ambiente en las tribunas y en el escenario central.
Uno de los momentos más esperados llegó con el desfile de las delegaciones, donde 15 países recorrieron la pista en medio de música, celebración y el reconocimiento del público.
Colombia hizo su ingreso con paso firme, encabezada por sus abanderados, Sharol Angulo de judo y Nicolás Gómez de tiro con arco, y con una delegación que llenó de energía el estadio. El tricolor ondeó con orgullo en manos de una generación de atletas que comienza a escribir su historia internacional, en medio de aplausos y un ambiente festivo que acompañó cada paso del equipo nacional.
Uno de los instantes más simbólicos fue el ingreso de la llama suramericana, que recorrió el estadio en manos de varios relevistas hasta encender el pebetero, en un acto que representa el espíritu, la continuidad y la unión del deporte en la región.
Y ahora, con la emoción de la ceremonia aún en el ambiente, Colombia ya compite en Panamá 2026, con el objetivo de dejar su huella en el continente.