Lo del Bucaramanga es mas que merecido y hay que darle el justo valor. Que llegue a ser campeón nadie lo puede asegurar más allá de su caudalosa hinchada que vibro en la última fecha del cuadrangular A, que explotó hasta las lágrimas en el paroxismo de los tres goles de Sambueza, Córdoba y Mosquera del leopardo que pusieron a volar la ilusión de una estrella como campeón, justo premio a tantas tardes de amargura y zozobra que ha tenido la ciudad en estos 75 años de fútbol profesional.