Óscar Julián Ruiz, árbitro FIFA, es uno de los colombianos con más partidos en Copa Libertadores y más internacionales en Sudamérica. Llega al podcast de fútbol colombiano que le da la palabra a quien la merece.
Hay un agente en el fútbol que decide, determina, carga con la gloria y el error por igual, y al que la industria recuerda solo cuando se equivoca. Óscar Julián Ruiz ocupó ese lugar durante décadas con una autoridad que el fútbol sudamericano y mundial terminó reconociendo, aunque Colombia tardó (como siempre) más de lo debido en hacerlo.
Ruiz abre el archivo sin reserva alguna: sus grandes aciertos, yerros, momentos clásicos con Boca, Real Madrid, Santa Fe, Atlético Nacional. Argentina, Brasil y, por supuesto, el apodo de "Ruizinho" ganado a pulso circunstancial. La Copa Intercontinental del 2000. Cuatro finales de Libertadores. Cientos de partidos internacionales en Sudamérica. Una carrera que la IFFHS igualó con Pierluigi Collina y que la historia del fútbol colombiano todavía subestima.
Habla del VAR con autoridad y manifiesta: "es muy fácil ser bueno con VAR." Habla de las delicadas denuncias de Harold Perilla sabiendo de primera mano que la justicia y la opinión pública son dos instancias que pocas veces coinciden: "el daño está hecho", dice.
Desmiente ser hincha de Millonarios o de cualquier otro equipo con la misma convicción de siempre: "yo siempre pité lo que era y punto". Habla de política, de su paso por la institucionalidad, de cómo llegó al arbitraje y de lo que significa construir una reputación durante décadas para verla cuestionada en días.
Y cuando alguien como Wilmar Roldán se autoproclama como el mejor, Ruiz responde con la serenidad de los años y la confianza puesta en lo único que el tiempo no borra: "hay que leer, porque la historia no la borra nadie." Una conversación sobre autoridad, oficio y el precio de pararse en el centro de la cancha cuando todos los ojos del mundo apuntan hacia uno, esperando con ansias el momento en que caigas.